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Durante el reinado de los Reyes Católicos y particularmente alrededor del año 1500, se desarrolla en España una importante actividad musical. Del repertorio ejecutado queda el testimonio recogido en los distintos cancioneros que se conservan. De todos ellos, el más importante, con más de cuatrocientas obras en castellano, es el conocido como Cancionero de Palacio (CMP) o Cancionero de Barbieri. Predomina en él una nueva forma poético-musical: el villancico, que va a ser la preferida por los músicos españoles durante todo el siglo XVI. Los cancioneros polifónicos y los libros de vihuela recogerán en sus páginas decenas de ellos. Además del ya nombrado Cancionero de Palacio, otros cancioneros importantes de la época son: el de la Colombina, el de Elvas y el que nos ocupa: el Cancionero de Segovia (CMS). Todos ellos manuscritos.

El Cancionero de Segovia habría sido compilado en los primeros años del siglo XVI. Perteneció a la biblioteca del Real Alcázar de Segovia y fue prestado a la Catedral en fecha desconocida. Higinio Anglés lo descubrió en 1922. El interés del cancionero está dado por la importancia musical de su contenido. Incluye muchas obras que sólo se conocen por esta fuente.

El cancionero está dividido en dos partes:

1) la primera constituida por una amplia muestra del mejor repertorio franco-flamenco de la época, con más de ciento cincuenta obras religiosas y profanas de los más importantes autores del momento: Josquin, Hobrecht, Isaac, Anchieta, Agricola, Martini,
Caron, Tinctoris, etc. 2) la segunda, a la que dedicamos nuestra edición, es presentada en el cancionero con la inscripción: Aquj comjensan las obras castellanas. Esta sección contiene cuarenta obras, la mayoría a tres voces, treinta y siete de las cuales tienen texto en castellano, dos en latín y una no tiene texto.

Algunas de las canciones castellanas aparecen también en otras fuentes de la época, dándose la mayoría de las concordancias se dan en relación al Cancionero de Palacio. El Cancionero de Segovia incluye algunas de las piezas perdidas de ese cancionero y que sólo se conocían por los índices conservados.
Podremos completar así, nuestra visión de la música de los primeros años del siglo XVI con obras que se creían extraviadas.


Características


De apariencia simple, el manuscrito tiene numerados con números romanos 228 folios. En la primera sección, hasta el folio 54, encontramos las iniciales ornamentadas y desde ahí hasta el final del manuscrito solamente tienen ornamentación unas pocas iniciales. El primer sistema de cada página y en ocasiones de cada voz, está desplazado hacia la derecha, dejando el espacio para la inicial que no siempre fue dibujada. La sección de obras castellanas abarca desde el folio 207 hasta el 228, no tiene ornamentaciones en su texto y solamente en tres ocasiones falta la primera letra del texto que aparece escrita en el espacio libre (Ya no quiero ser vaquero, Harto de tanta porfía y Oyga).

Las páginas miden 29,1 cms. por 21,5 cms., con un área escrita de aproximadamente 23,9 por 16,6 cms. En relación a los pequeños cancioneros de fines del siglo XV y a los grandes libros de misas y motetes, se puede decir que Segovia es de tamaño mediano y sólo unos pocos cantores podrían utilizarlo simultáneamente teniendo en cuenta sus dimensiones. El cancionero no incluye una tabla de contenido como sí lo hace, p.ej. el Cancionero de Palacio que además agrupa las piezas por su forma (Villançicos profanos, Romançes, Villançicos omnium sanctorum, Estranbotes).

Considerado en su totalidad el CMS  reúne obras de variada dificultad. A la simplicidad de algunas obras castellanas se le oponen obras de extrema dificultad (ver nuestra edición de los Duos).

En la sección de obras castellanas los copistas no indican quiénes son los autores de las obras y sólo figuran Mondéjar y Anchieta como autores de las obras latinas.

La escritura de los textos no aparece muy cuidada, sobre todo si la comparamos con otras fuentes donde, tanto la notación como los textos, aparecen cuidadosamente anotados; por ello, en ocasiones, la lectura de los textos es bastante dificultosa.

En relación a los textos no siempre las poesías castellanas están completas, tal vez dándolas por conocidas de los músicos. En las obras castellanas el texto está colocado sólo en la voz superior. En unas pocas obras aparece en todas las voces, pero algunas de ellas son dialogadas, lo cual obliga a indicar qué texto canta cada voz. El hecho de que solamente la voz superior tenga el texto completo no quiere decir que las otras voces sean instrumentales o no-cantadas. Comparando fuentes, suele ocurrir que una misma obra tenga el texto en todas las voces en un cancionero y solamente en la primera voz en otro. Algunas obras, por su estilo, se prestan con mayor facilidad que otras a la puesta del texto en todas las voces. Esto ocurre con las consideradas más modernas. En cambio, las más antiguas, que se destacan por tener una mayor independencia entre las voces, ritmos contrastantes entre ellas, voces inferiores con valores más pequeños y ámbitos más grandes, se prestan más a una realización instrumental para las voces más graves.


Nuestra edición


Nuestra edición consta de una introducción, descripción del manuscrito, las formas literarias, la notación (figuras, ligaduras, signos de mensuración, etc.), cadencias, criterios de interpretación, etc. Incluye un estudio sobre los textos y acerca de las variantes encontradas en otras fuentes.
Termina la primera sección con un detallado informe acerca de los criterios de transcripción utilizados. En una segunda parte se transcriben las 40 piezas presentadas por el manuscrito con la inscripción:aqui comienzan las obras castellanas.


Cancionero de la catedral de Segovia: Obras castellanas

edición de


Eduardo Sohns

Cancionero musical de Segovia


Obras castellanas

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